Un Profesor muy especial (fábula)

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Jugar a aprender con la ciencia es muy divertido, pero a veces no resulta tan fácil. Cuando se está haciendo un experimetno o una actividad, puede que los resultados no salgan bien a la primera. Eso fue justamente lo que le pasó a un profesor muy especial: el señor Búho.


En la clase del señor Búho había mucha expectación aquella mañana. El día anterior había anunciado que harían un experimento fantástico.

Por eso, al contrario de lo que solía ser habitual, todo el mundo fue muy puntual.

-Hoy que hemos llegado pronto, le dijo Topín a su hermano-, el profesor se retrasa.

-Desde luego -admitió Topete.

Por fin, se abrió la puerta del aula y apareció el señor Búho, sacudiendo las alas. Afuera estaba cayendo un verdadero diluvio.

Iba arrastrando una enorme maleta. Se acercó a su mesa, sacudió de nuevo las alas, con lo que se formó un charco en el suelo, se ajustó las gafas sobre el pico y dijo muy serio:

-Empecemos.

Entonces comenzó a sacar de la maleta probetas, vasos de ensayo, una balanza, saquitos con extraños productos de distintos colores..., todo empapado a causa de la lluvia.

-La ciencia nos reserva grandes sorpresas. Apenas con unos cuantos elementos -explicó, sin darse cuenta de que ya había llenado la mesa-, vamos a fabricar burbujas de colores reflectantes que además, emitirán un pitido...

-¿Y eso para qué sirve? -no pudo evitar susurrarle Taji, el pequeño tejón, a Pati, la patita que se sentaba a su lado.

-¡Chist! -lo hizo callar ella.- Todo en la ciencia sirve.

 --Como yo duermo de día -seguía explicando el señor Búho-, he podido observar que por la noche hay muchos problemas en el bosque. Estas burbujas servirán para que nos veamos y nos oigamos de lejos...y, además, las familias podrán encontrar a sus pequeños, si alguno se pierde. Y acto seguido comenzó a mezclar cosas.

-Unas pocas gotas de extracto de hongos fluorescentes sobre un preparado de borato de sodio...

-Esto ya está -anunció el señor Búho después de haber añadido muchos más productos y removido durante un buen rato -. Ahora es el momento de que el mismo científico, o sea yo, pruebe el resultado de su experimento. ¡Ah!, y una advertencia: no lo hagáis nunca vosotros solos.

Se situó en el centro del aula, agitó la probeta, se puso un ala sobre el pico, pues el líquido olía fatal, y se echó todo el contenido de la probeta por encima.

Toda la clase miró a su profesor, conteniendo el aliento.

Durante unos segundos no ocurrió nada, Pero de pronto, el señor Búho empezó a hincharse al tiempo que se le ponían las plumas de punta.

En un instante quedó convertido en una bola llena de púas, igual que un erizo.

Toda la clase estalló en una carcajada.

El efecto duró sólo unos minutos, y después volvió a su aspecto original. El señor búho trataba de contener la risa, pues la situación también le había parecido divertida, y dijo, solemne:

-Los grandes descubrimientos científicos se logran después de varios intentos y fracasos, y de éstos siempre se aprende -y añadió en voz baja-: Tiene que haber sido el betún vegetal, que he puesto demasiado

 

Ficha Técnica

Ficha Técnica del Artículo

Por Contenido

Descripción

-Los grandes descubrimientos científicos se logran después de varios intentos y fracasos, y de éstos siempre se aprende

Temática

Información y generales

Palabras Claves

fábulas de búhos

Tipo de Recurso Didáctico

Artículos

Tipo de Recurso (RELPE)

Investigación
Información Pedagógica
Propiedad Intelectual

Autor

MMVII EDITORIAL OCÉANO

Otros Colaboradores

Licenciada Ruth B. Díaz Castañeda
EducaPanamá/Portal Educativo

Fuente

Un Profesor muy especial
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