El Desarrollo de la Inteligencia

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Proceso del Desarrollo de la Inteligencia

Durante este período el niño no cesa de preguntar por qué, ya que su curiosidad es insaciable.  Mantiene el entusiasmo de siempre  por aprender, le gustan las nuevas ideas y se siente a gusto resolviendo problemas.

El niño necesita a sus padres cerca para completar su aprendizaje, y hay que tratar de dar respuestas correctas y breves a sus demandas. Cuando se ignora la respuesta, hay que responderle tranquilamente: Esto no lo sé, tendremos que consultarlo.

Al dar explicaciones al pequeño hay que tener en cuenta que su mentalidad es muy diferente a la del adulto y que la capacidad de la que dispone es todavía limitada.

El pensamiento del niño

El pensamiento del niño de esta edad se denomina pensamiento concreto.  El niño no tiene todavía ideas abstractas.  Comprende fácilmente lo que puede verificar por sí mismo viendo, tocando y escuchando, y aprende bien a través de los sentidos.  Sabe que un pájaro es libre porque puede volar por donde quiere, pero no entiende todavía que es la libertad.

Su pensamiento no es lógico sino intuitivo y mágico. Está convencido de que si desea mucho una cosa, puede suceder, y también que los pensamientos y los deseos pueden hacer que se produzcan los acontecimientos.

Sigue el egocentrismo

La forma de pensar del niño de esta edad sigue siendo egocéntrica: cree que es el centro de todo e interpreta el mundo desde su propio punto de vista.  No es que sea egoísta y que todo lo quiera para sí, sino que solo percibe la realidad como dependiendo de él.  Todavía no puede entender que es uno más dentro de una sociedad compleja.

Sin embargo, ya empieza a distinguir entre lo real y lo aparente.  Sabe que las cosas que pasan en la televisión no son reales, sino que sus actores las representan.  Por eso para ratificarse en este convencimiento, es fácil que pregunte: Esto es imaginario, ¿verdad?

Habilidades cognoscitivas

Un paso importante en la formación del pensamiento es la creación de patrones y categorías.  El niño empieza a organizar las cosas en conjuntos homogéneos de objetos que tiene alguna característica común: seres con vida y objetos inanimados, objetos redondos, cuadrados o triangulares, cosas de color azul, rojo o verde…Comprende que un dibujo una imagen o una palabra representa un objeto real. Esta forma de organizar las cosas  en su cerebro hará que con el tiempo funcione su pensamiento lógico y abstracto.

El niño está aprendiendo a captar las características de las cosas que permitan agruparlas en clases o conjuntos por su tamaño, color o forma.  Ya conoce las formas circular, ovalada, cuadrada, rectangular, triangular, de diamante, estrella o corazón.  Puede comparar el tamaño de las cosas, lo que le permite establecer series de mayor a menor.

También distingue un buen número de colores: rojo, amarillo, verde, azul, negro, blanco, marrón, naranja y púrpura.

El concepto de número

Los niños de cuatro años saben contar de uno a diez, aunque muchos llegan hasta veinte.  A los cinco años llegarán perfectamente hasta cien.    La mayoría conocen la correspondencia entre los números y los objetos.  Pueden aprender los conceptos de adición y sustracción  (suma y resta) jugando con botones o fichas de colores:  ¿Cuántos garbanzos hay en este plato?  ¿Cuántos quedan si quito uno? ¿Y si añado otro?

Cómo estimular la inteligencia

En esta etapa es muy importante aprender a aprender, y la acción de los padres es determinante para que el niño adopte una actitud positiva y no la contraria.

Según cómo actúen los padres, el niño apreciará el aprendizaje como algo agradable o,  por el contrario, como un elemento productor de ansiedad; tendrá una visión de sí mismo positiva, como aprendiz competente, o se considerará mal aprendiz; y tendrá sobre los maestros un sentimiento positivo como personas útiles, o su actitud será crítica y le intimidarán.

El niño puede sacar estas conclusiones no por lo que digan sus padres, sino más bien por cómo actúen y se comporten.  Por eso hay que ser conscientes de la influencia que se ejerce sobre las ideas de los pequeños.

Disponibilidad para con el hijo

Para ser eficaz en el desarrollo de la inteligencia del niño hay que estar disponible para escuchar, responder y satisfacer su curiosidad.  Cuando viene corriendo con una caracola que ha encontrado en la playa, pregunta sobre el significado de una palabra o se interesa por el funcionamiento de un aparato que acaba de ver, hay que responder su curiosidad, aunque haya que diferir unos momentos la respuesta porque se está haciendo algo de interés.  Hay que decirle te respondo en seguida, pero tengo que terminar de hacer estas cuentas.

Es importante implicarse en el proceso de aprendizaje del niño porque se trata de algo verdaderamente trascendental.  Hay que ayudar al niño a construir una buena capacidad intelectual que le permita a afrontar en el futuro todo tipo de problemas y solucionarlos de un modo satisfactorio.

La edad de los porqués

La enorme curiosidad que manifiesta el niño de cuatro años  hace que se encuentre con infinidad  de datos  y explicaciones que desconoce, por lo que no parará de preguntar: ¿por qué?  Necesita averiguar muchas cosas y hay que estar disponible para explicárselo todo con paciencia.

No es imprescindible saber todas las respuestas a las preguntas del hijo; antes que ofrecer una explicación falsa o incorrecta, es  preferible reconocer la ignorancia: esto no lo sé, pero podemos consultar en la enciclopedia.  Recurrir a la documentación existente en libros, diccionarios, enciclopedias e internet es una forma muy valiosa de enseñarle a solucionar problemas, es decir, a comportarse de forma inteligente.

Experimentar es muy útil

Las informaciones que el niño recibe le son muy  útiles, sobre todo si se las ofrece alguien en quien tiene confianza, pero el verdadero aprendizaje, lo adquiere con el ejercicio y la práctica, experimentando el mismo lo que hay que hacer.  Por eso se le debe dar la oportunidad de practicar con pinturas, recortes, construcciones, etcétera.

Ante las propuestas del niño, siempre que no representen un peligro, hay que tratar de hacerle caso y no desanimarle nunca diciendo: Eso es muy difícil.  Siempre se puede reaccionar sobre la marcha modificando el proyecto o aplazándolo para otro día.

Mientras el niño trabaja hay que dejarle actuar, aunque los adultos  puedan hacerlo mejor.  Han de cuidarse mucho las actuaciones, a veces imperceptibles, que producen desánimo en el niño y le restan interés por sus exploraciones.

Es evidente que cualquier adulto puede realizar una tarea mejor que un niño. Pero lo que importa es que aprenda a hacerla, aunque  inicialmente el resultado  no sea perfecto.  Por eso hay que darle todas las oportunidades para que se sienta satisfecho de sus logros.

Enseñar con paciencia

Cuando se enseña al niño una nueva habilidad, hay que actuar con precisión y sobretodo con paciencia.  Las instrucciones deben ser claras y breves, alabando los intentos y evitando criticar y enfadarse; de otro modo, el niño perderá el interés por la actividad y se considerará un incompetente.

Por ejemplo, al enseñarle a jugar con la consola de la computadora hay que actuar de esta manera: Con estas flechas señala la dirección de la pelota.  Ahora no te ha salido del todo bien, pero puedes intentarlo otra vez.  Lo estás haciendo muy bien.

Nunca hay que mostrar señales de impaciencia ni tener actitudes que puedan desanimar al niño.  La inquietud y las críticas suelen producir efectos contrarios a los de la estimulación.

Ficha Técnica

Ficha Técnica del Artículo

Por Contenido

Descripción

Cualquier situación de aprendizaje tiene sus momentos difíciles, pero hay que animar al niño a que siga adelante, sobre todo si se le ayuda oportunamente para solucionar los problemas.  

Temática

Filosofía y psicología

Palabras Claves

desarrollo, inteligencia, habilidades cognoscitivas

Tipo de Recurso Didáctico

Texto

Tipo de Recurso (RELPE)

Experiencia Educativa, Mejores Prácticas
Información Pedagógica
Propiedad Intelectual

Autor

Editorial Océano.

Otros Colaboradores

Lourdes Barreno, Portal Educa Panamá.

Fuente

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