Semana Santa

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La Cuaresma

El tiempo de Cuaresma está ordenado a la preparación de la celebración de la Pascua: la liturgia cuaresmal prepara para la celebración del Misterio Pascual tanto a los catecúmenos, haciéndolos pasar por los diversos grados de la iniciación cristiana, como a los fieles que recuerdan el bautismo y hacen penitencia" (NUAL No. 2 7).

El tiempo de Cuaresma va desde el Miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor exclusive (NUAL núm.28). En el Miércoles de Ceniza al comienzo de la Cuares­ma, que en todas partes es tenido como día de ayuno, se imponen las cenizas (NUAL núm.29). Los domingos de este tiempo reciben el nombre de Domingo I, II, 111, IV, V de Cuaresma. El Domingo VI, en que comienza la Semana Santa, es llamado Domingo de Ramos de la Pasión del Señor (NUAL núm. 30).

Este tiempo se basa como en dos pilares: la contemplación de la Pascua de Cristo y la participación de los fieles en la misma a través de la penitencia personal y la participa­ción en los sacramentos pascuales (recuerdo o celebración del bautismo y confirma­ción, celebración más frecuente de la eucaristía y subrayado especial del sacramento de la reconciliación).

En las celebraciones de Matrimonios, ya se celebre en la Misa o fuera de ella, siempre se imparte la bendición nupcial. Sin embargo, el Párroco advertirá a los esposos que tengan en cuenta la naturaleza peculiar de este tiempo litúrgico (Ritual del Matrimonio, núm. 1 l).

El formulario de la Misa es propio para cada día del Tiempo de Cuaresma.

Sí se presenta alguna grave necesidad o utilidad pastoral puede celebrarse la Misa conveniente por mandato o permiso del ordinario del lugar, y eso cualquier día, ex­ceptuando las solemnidades, los domingos de Cuaresma, el Miércoles de Ceniza y las ferias de Semana Santa (NUAL núm. 332).

Las Misas de las exequias pueden celebrarse todos los días, excepto las solemnidades de precepto, el Jueves Santo, el Triduo Pascual y los domingos de Adviento, Cuaresma y Pascua (IGMR, núm. 336).

Las Misas de difuntos, o con ocasión de la sepultura definitiva o del primer aniversa­rio, pueden celebrarse en una feria que no sea el Miércoles de Ceniza o una feria de Semana Santa (IGMR, núm. 337).

Es preciso que los ejercicios piadosos estén de acuerdo con la sagrada liturgia, en cierto modo se deriven de ella y a ella conduzcan al pueblo, ya que la liturgia por su naturaleza, está muy por encima de ellos (SC, núm. 13).

Normas Litúrgicas:

Los domingos de Adviento, Cuaresma y Pascua tienen precedencia sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan en estos domingos han de ser trasladadas al sábado (NUAL núm.5).

  1. El Miércoles de Ceniza y las ferias de Semana Santa, desde el lunes hasta el jueves inclusive, tienen preferencia sobre cualquier otra celebración.(NUAL núm. 160).

  2. El color de las vestiduras sagradas en el tiempo de Cuaresma es el morado o viñeta (IGMR, núm. 308d). El rosa puede emplearse el domingo IV de Cuaresma ('Taetare") ( IGMR, núm.3080).

  3. Durante este tiempo se suprime el Gloria (C IGMR N° 53) y el Te Deum, excep­tuando las solemnidades y fiestas.

  4. Se omite siempre el Aleluya, tanto en la misa, incluidas las solemnidades y las fiestas, como en la Liturgia de las Horas y tanto en las celebraciones como las del santoral (cf IGMR 62o y Corto Circular, núm. 18).

  5. Se prohibe adornar con flores el altar, con la excepción del IV Domingo "Laetare", y se suprime la música de los instrumentos (a no ser que sea indispensable para acompañar el canto) (Cf. Ceremonial de Obispos, núm. 252, Carta Circular, N° 17 y Musicam SocrGm N° 64, 66) En las solemnidades y fiestas pueden ponerse flores y tocar música instrumental pero conviene, en todo caso, hacerlo con sobriedad, para subrayar la diferencia o paso (Pascua) entre este tiempo penitencial y las alegrías pascuales (cf Carta Circular N° 25). Los cantos de las celebraciones, y especialmente de la misa, así como los de los ejercicios piadosos, han de ser conformes al espíritu de este tiempo, y correspon­der lo más posible a los textos litúrgicos (cf Carta Circular: Preparación y celebración de los (estas pascuales N° 19)

  6. Las flores deben suprimirse también en la capilla de la Reserva eucarística ya que la Eucaristía (también la Reserva) debe manifestar siempre su relación con la misa en la que fue consagrada (cfr. Ritual de la S. Comunión y del Culto Eucarístico fuera de 10 Misa, núm. 82). Tampoco está permitido adornar con flores las imágenes de la iglesia.

  7. Excepto en los domingos que tienen prefacio propio y en las solemnidades y fies­tas, se dice uno de los cinco prefacios Cuaresmales o el prefacio de Penitencia. El prefacioV de Cuaresma, el prefacio de la Penitencia y la Bendición solemne propio de este tiempo no figuran en las antiguas ediciones del Misal Romano, pero sí en la última (1998).

  8. Todas las ferias de Cuaresma tienen preferencia sobre las memorias obligatorias (NUAL núm. 16b). Las memorias de los santos son libres y sólo se pueden celebrar a manera de conmemoración. Para hacer esta conmemoración en el Oficio de Lectura puede añadirse como tercera lectura la propia del santo, en Laudes y Vís­peras puede añadirse a la oración feria y la respectiva antífona y oración del santo y en la Misa puede substituirse la oración colecta ferial del inicio por la del santo. 

Recomendaciones:

  1. Es recomendable que el 1 Domingo de Cuaresma, comienzo del venerable sa­cramento de la observancia cuaresmal, se utilice como elemento que subraye la importancia de este tiempo en la procesión de entrada de la Misa, las letanía de los Santos; con una equilibrada incorporación de los santos en el interior de la misma liturgia cuaresmal se logra el ideal que propone la Constitución de Liturgia al re­ferirse al culto de los santos:"AI celebrar el tránsito de los santos de este mundo al cielo; la Iglesia proclama el misterio pascual cumplido en ellos" (Cf SC. 104) (Cf. Carta Circular Congregación del Culto Divino, núm. 23), el acto penitencial al comien­zo de la Misa, cantar los Kyries, incluso en gregoriano y la omisión del canto final, para realzar el carácter penitencial del tiempo.

  2. "Es muy recomendable que principalmente en tiempo de Cuaresma, se conserve y fomente la antigua costumbre de reunirse la Iglesia local siguiendo el ejemplo de las "estaciones" de la Iglesia romana, al menos en las principales poblaciones y el modo más apto para cada localidad".Estas asambleas de fieles se pueden reunir sobre todo bajo la presidencia del pastor de la Diócesis, en los domingos y en los días de la semana que se juzgue más oportuno. Los lugares más aptos para reunir­se pueden ser los lugares donde se conserva el sepulcro de algún Santo, las Iglesias y santuarios principales de la ciudad y los lugares de peregrinación que registren en la Diócesis mayor afluencia de fíeles (Misal Romano, pág. 184).

Tiempo de Cuaresma 

  1. En las ferias es aconsejable usar una de las oraciones sobre el pueblo y en los domingos la bendición solemne propia. (esta bendición no figura en las antiguas ediciones del Misal Romano, pero sí en la última (1998).

  2. Hay que procurar que se capte fácilmente que este tiempo es distinto de los de­más por el enfoque con que se escuchan y explican las lecturas bíblicas, tanto de los domingos como de las ferias.

  3. Conviene que los cantos de este ciclo sean distintos de los habituales y marcada­mente sobrios, sobre todo en las ferias. Los cantos distintos y apropiados consti­tuyen un medio especialmente eficaz para recordar e Ir a vivir la penitencia propia de estos días. Las comunidades que rezan el Oficio Divino cantado conviene que cuiden de modo especial la simplicidad de los tonos de la salmodia, especialmente del Magnificar y Benedictus, que conviene que sean melódicamente más simples y diferentes al del tiempo entre año.

  4. En las misas feriales, para subrayar el matiz de sobriedad penitencial, es mejor omitir la aclamación antes del Evangelio. Los domingos, en cambio, recomendable hacer ese canto, pero con la condición de diferenciarlo radicalmente del salmo responsorial (nunca debe cantar el estribillo un solista: o bien lo canta un coro o bien se omite; menos aún puede cantarse, como el salmo, desde el ambón ni debe proclamarlo, sin canto, un lector).

  5. Es muy recomendable preparar, ya desde el inicio de Cuaresma, una celebración especialmente subrayada y expresiva del sacramento de la Reconciliación. En las comunidades monásticas y religiosas esta celebración podría prepararse con di­versas celebraciones de la Palabra, incluidas oportunamente en laudes o Vísperas de los viernes (a partir de la lectura; cf Ritual de la penitencia, apéndice 11, págs. 128ss, IGLH, 46;) La celebración del sacramento de la Reconciliación conviene situarla al final de la Cuaresma, como culminación de las prácticas penitenciales antes del inicio del Triduo Pascual.

  6. Durante este tiempo la Iglesia, como pueblo sacerdotal, no puede olvidar su obli­gación de orar por los pecadores. Esta plegaria no debería faltar nunca durante estos días en la oración universal (cf S. C. núm. 109).

  7. La Cuaresma es tiempo de oración y penitencia, por lo que pueden organizarse con fruto: Celebraciones de la Palabra, Catequesis sobre temas bautismales o penitenciales, Laudes y Vísperas con el pueblo, sobre todo los domingos, Ejercicios piadosos conforme al espíritu de la Liturgia.

Triduo Pascual

"Ya que Jesucristo ha cumplido la obra de la redención de los hombres y de la glorificación perfecta de Dios, principalmente por su misterio pascual, por el cual muriendo destruyó nues­tra muerte y resucitando restauró lo vida, el Triduo Santo Pascual de la Pasión y Resurrección del Señor es el punto culminante de todo el Año Litúrgico. La preeminencia que tiene el Do­mingo en la semana, la tiene lo Solemnidad de Pascua en el Año Litúrgico" (NUAL núm. 18).

El Triduo Pascual de la Pasión y de la Resurrección del Señor comienza con la Misa vespertina de la Cena del Señor, tiene su centro en la Vigilia Pascual y acaba con las Vísperas del Domingo de Resurrección (NUAL. núm. 19).

El Viernes Santo de la Pasión del Señor y, según la oportunidad, también el Sábado Santo hasta la Vigilia Pascual, en todas partes se celebra el sagrado ayuno de la Pascua (NUAL núm.20; cf S. C. núm. 110).

"Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte y se abstiene del sacrificio de la Misa, quedando por ello desnudo el altar, hasta que, después de la solemne Vigilia o expectación nocturna de la Resu­rrección, se inauguren los gozos de la Pascua, cuya exuberancia inundará los cincuenta días pascuales" (Misal Romano, pág. 143).

"Los fieles, tal como lo recomienda el Evangelio (l_c. 12, 35-38), deben asemejarse a los criados que, con las lámparas encendidas en sus manos, esperan el retorno de su Señor para que cuando llegue los encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa" (Misal Romano, pág. 144).

Según una antiquísima tradición de la Iglesia, el jueves Santo están prohibidas todas las Misas sin pueblo. Por la tarde, en la hora más oportuna, se celebra la Misa de la Cena del Señor, en la que todos los sacerdotes y ministros ejercen su propio oficio.

Según una antiquísima tradición, la Iglesia no celebra los sacramentos (en especial la Eucaristía) ni el Viernes Santo ni el Sábado Santo. Como el Sábado Santo es un día "alitúrgico", la Iglesia sólo administra la Eucaristía a los moribundos como viático.

La Liturgia de las Horas se celebra tal como se describe en el propio del tiempo.

La Misa vespertina de la Cena del Señor el jueves Santo, la Celebración de la Pasión del Señor el viernes Santo y la Vigilia Pascual tienen rúbricas propias, como se indica en el Misal.

Las Celebraciones Litúrgicas están por encima de todos los ejercicios piadosos y de todas las manifestaciones populares de la piedad religiosa. Tanto unos como otros deben ocupar un segundo plano.

En la tarde del sábado Santo no se celebran las Misas anticipadas del Domingo de Resurrección. La Iglesia se recoge en silencio a la espera de la Resurrección del Señor en la Vigilia Pascual.

En cada templo sólo se debe celebrar una única Vigilia Pascual, que debe hacerse toda ella de noche.

"La Vigilia pascual, la noche santa de la Resurrección del Señor, se considera como «lo madre de todas las santas Vigilias», durante ella, la Iglesia espera velando la resurrección de Cristo y la celebra en los sacramentos. Por consiguiente, toda la celebración de esta Vigilia sagrada ha de tener lugar durante la noche, de manera que empiece una vez que se ha iniciado la noche y termine antes de la aurora del domingo" (NUAL núm. 21)

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Descripción

En la Cuaresma se nos invita a mirar bien la dirección de nuestra vida. Si hace falta un cambio debemos disponernos a caminar en la dirección adecuada. Dios nos da una nueva oportunidad de ser mejores hombres y mujeres.    

Temática

Religión

Palabras Claves

Cuaresma

Tipo de Recurso (RELPE)

Literatura
Información Pedagógica
Propiedad Intelectual

Autor

Eunice Meneses

Otros Colaboradores

Arzobispado de Panamá

Fuente

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