La valoración global de la persona. No hay especialidades, ni se tratan órganos determinados, sino individuos con sus problemas y sus emociones. En resumen. No hay enfermedades sino enfermos. La idea de la existencia de una fuerza curativa interna en el organismo (concepto que los griegos denominaban vis natura medicatrix, o mecanismo de autorregulación u homeostasis de la fisiología actual) que tiende a la curación del paciente y que se expresa a través de los síntomas.
La convinción de los síntomas son el esfuerzo del organismo para normalizar sus funciones y establecer de nuevo el equilibrio. El medico profesional ayuda a los síntomas a cumplir su función. Ya sea con diluciones homeopáticas, agujas de acupuntura, hidroterapia… intentando no suprimirlos sistemáticamente y sin dejar de interpretarlos en su finalidad. La curación no se atribuye al medicamento o terapia. O sino al propio organismo del paciente, a su médico interno.
Documentos: