Piaget dedica dos extensos volúmenes al estudio del desarrollo del conocimiento espacial, basados en la realización de unos treinta experimentos diferentes. El primero de los libros, publicado en 1947 en colaboración con Inhelder y titulado La representación del espacio en el niño, se ocupa de conocer cómo surgen en el desarrollo ontogenético las relaciones espaciales topológicas, proyectivas y euclidianas. En la segunda obra, llevada a cabo en 1948 por Piaget, Inhelder y Szeminska con el título La geometría espontánea en el niño, se estudia la génesis de la geometría euclidiana, esto es, cómo surgen en el niño la conservación y la medición de la longitud, la superficie y el volumen. Vamos a referirnos, preferentemente, a la primera de las obras citadas.
Antes de entrar directamente en la descripción de los experimentos correspondientes a los espacios topológico, pro-Estudios de Psicología n.. 14115 1983 y ectivo y euclidiano, debemos aclarar tres aspectos centrales en la teoría piagetiana del conocimiento espacial:
- En el marco teórico piagetiano, el espacio no viene dado «a priori» surgiendo de la mera percepción, sino que ha de irse elaborando poco a poco, jugando un papel decisivo la actividad del sujeto. El conocimiento del espacio proviene al principio de la actividad sensoriomotriz y, posteriormente, a un nivel representativo, la actividad —real o imaginada— irá flexibilizando, coordinando y haciendo reversibles las imágenes espaciales para convertirlas en operaciones. Por tanto, para Piaget, tal conocimiento no deriva, sin más, de la percepción visual, sino que constituye el producto final de una larga y ardua construcción evolutiva que comienza con el nacimiento y no termina hasta la adolescencia, y en la que la actividad perceptiva juega un papel absolutamente imprescindible.
- Se establecen tres tipos de relaciones espaciales: topológicas, proyectivas y euclidianas.
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