Tanto se ha hablado y escrito sobre la revolución que Internet traería al mercado del libro, que los resultados a la vista pueden saber a poco, o a mucho, según el sitio que cada cual ocupe en la cadena de valor del sector editorial.
Hubo un tiempo en el que algunos se atrevieron a pronosticar que el desarrollo de Internet acabaría con el libro, una lucha desigual entre “lo nuevo” y “lo viejo”. Menos audaces, pero más acertados, fueron aquellos para quienes ambos vehículos encontrarían la manera de avanzar por un mismo carril. Entre tantas noticias que a diario se publican sobre Internet, pocas tienen que ver con el libro. Son noticias que sus altavoces suelen magnificar, con las connotaciones de cambios de formato, de modelo de negocio, de canales de distribución. Porque la principal influencia que Internet ejerce sobre el libro es la comercialización.
La extraña pareja entre Internet y el mundo editorial nunca ha producido chispas comparables a las que saltan en otras relaciones afines. Los tanteos no han llegado a modificar el mercado del libro, a diferencia de lo que ocurre con la música y está ocurriendo con el vídeo. Sólo la edición digital en masa podría operar un cambio radical que afectara al libro, entendido como soporte físico, y su vínculo con los lectores. La vía se ensancha, es cierto, pero las novedades que ofrece este nuevo canal son movimientos espasmódicos, con algún pico motivado por campañas puntuales de marketing.
Por supuesto, todas las editoriales y librerías de cierta importancia tienen sus espacios en Internet, una forma de hacerse visibles y, en muchos casos, de vender directamente en línea. Otra forma indirecta de facilitar las ventas es la disponibilidad on line de catálogos y bases de datos, que introducen un factor de eficiencia en la circulación de este peculiar producto. La aparición de librerías virtuales aporta una comodidad y una celeridad que el comercio convencional no podía ofrecer y, a la sombra de este fenómeno, las librerías del mundo físico han seguido la corriente, con suerte diversa. Por supuesto, los libros antiguos y los especializados han ganado mucho con este canal.
Fuentes: http://telos.fundaciontelefonica.com/telos/articulonoticia.asp@idarticul...
Ventajas y desventajas de ambos:
- Accesibilidad: El libro electrónico se ve limitado por no poder prescindir del dispositivo que lo reproduce, bien sea este un ordenador (desktop/laptop), un teléfono inteligente, un e-book player, o incluso un televisor inteligente (Smart TV).
- Almacenamiento de los libros: Si las bibliotecas personales generan un problema de espacio físico en casa, imagínense como es este asunto a gran escala, en las bibliotecas de las universidades. Es más fácil, y más barato, almacenar libros en formato digital, que libros de papel encuadernado.
- Edición: Los libros electrónicos permiten la autoedición, o la edición del propio autor, sin que medie una editorial. Así, el autor puede publicar su libro colgándolo en algún portal en Internet, o en su Blog personal. La ventaja de los libros electrónicos “editados en casa” es una prerrogativa con la que no cuentan los libros tradicionales en papel, que requieren una ardua labor de edición, y que suele ser bastante onerosa.
- Portabilidad: Sin duda alguna, el poder almacenar 1.000 libros en un dispositivo electrónico portátil, hace una gran diferencia frente al libro de papel tradicional. El peso de estos últimos, hace inviable el poder trasladar una gran cantidad de libros físicos de un lugar a otro. Los buenos lectores se ven diariamente enfrentados a la incomoda situación de cargar con el peso de libros en el metro, en el carro, en la oficina y en la universidad.
- Conservación del medio ambiente: Los árboles son los que aportan la materia prima para la confección de los libros tradicionales. En ese sentido, pareciera que el libro digital es un libro ecológico, que no afecta al ecosistema.
- Precio/Valor: Los libros electrónicos tienden a ser más económicos que los libros impresos en papel. Aquí hay una clara ventaja. Si bien es cierto que el libro digital amerita cierta tecnología para su elaboración, distribución y comercialización, ésta termina siendo menos onerosa que la edición e impresión tradicional en papel.
- Adaptación y manejo del libro: Los libros electrónicos permiten adaptar el tamaño de letra, el contraste y el brillo de la pantalla. También permiten copiar el contenido del libro, facilitando la labor necesaria para realizar citas textuales. Así mismo, cualquier e-reader permite buscar palabras dentro del texto, con una rapidez que nunca podrás igualar en el libro tradicional.
- Comodidad: Lo que muchos vendedores no dicen, es que el cristal, o la pantalla digital, de los reproductores de libros electrónicos como el Kindle, el Sony Reader y el Nook de Barnes & Noble, generan un molesto reflejo de la luz externa. Para solucionar esto, el lector debe adoptar una posición estratégica entre su visión, el e-reader y la fuente de luz externa, que normalmente resulta bastante incomoda para leer. Personalmente, creo que esto es lo que más me desagrada de las “consolas de lectura”. El libro tradicional sigue siendo mucho más cómodo para leer bajo circunstancias normales.
- Aviones: Un punto negativo para los reproductores de libros electrónicos, es el hecho que las aeromozas de las líneas aéreas solicitan que sean apagados los dispositivos electrónicos durante el despegue y el aterrizaje. Por el contrario, ninguna azafata le pedirá jamás que cierre su libro tradicional.
- Versatilidad: Con un reproductor de libros electrónicos tienes la posibilidad de ingresar a Internet, mientras lees un libro digital, para copiar y pegar las palabras claves que deseas consultar en la red, bien sea en diccionarios en línea, enciclopedias virtuales, buscar diagramas o fotografías que ejemplifiquen lo que estas leyendo. Y si encuentras un artículo interesante en la red sobre el tópico que estabas buscando, podrás descargarlo para seguir leyéndolo en tu dispositivo digital.
- Enlaces en el cuerpo del libro: El libro electrónico puede incluir hipervínculos en el propio texto, que te lleven a la página web personal del escritor, por ejemplo, o al lugar donde se encuentran las referencias que el autor está citando. También puede contener enlaces que te permitan visualizar audio, video, imágenes o animaciones. Por su parte, el libro tradicional, solo puede hacer enlaces al glosario, al pie de página, y a elementos dentro del propio cuerpo del libro.
- Durabilidad: Los libros tradicionales se ven perjudicados por el paso del tiempo. Las páginas se vuelven amarillas, acumulan polvo, se humedecen, pueden engendrar hongos, y es bastante molesto cuando se desprende alguna que otra hoja de un libro viejo, cosa que no sucede con los libros electrónicos.
- Alfabetización: Resulta más fácil, y más económico, dotar de reproductores electrónicos (ordenadores / e-book player) a las poblaciones que se encuentran en vías de alfabetización, que dotarlos de una ingente cantidad de libros impresos. Sencillamente, el dispositivo electrónico facilita una mayor cantidad de libros per cápita, y también es más atractivo para la juventud, dada la tecnología que implica[2].
- Leer antes de comprar: Algunos vendedores de e-books permiten que el potencial comprador pueda leer, de forma gratuita, el primer capítulo de un libro digital antes de decidirse a comprarlo. Esto difícilmente se puede realizar en las librerías que comercializan con los libros tradicionales.
- Intercambio: No es igual prestar un libro impreso, que prestar un libro electrónico. Sencillamente, no se siente lo mismo. Con el formato digital no hay ese desprendimiento material que genera una sensación de intercambio físico. Aunque en ciertos casos, el préstamo de un libro tradicional puede desencadenar una hostilidad con aquellas personas que no devuelven el libro que fue prestado. Pero eso es otra cosa.
Fuente: http://hiperdoxa.blogspot.com/2013/03/libro-electronico-vs-libro-tradicional.html
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