Mejorar la calidad de la educación sigue siendo el gran desafío de los sistemas educativos de América Latina y el Caribe. De esta forma, estados y gobiernos, cada vez con mayor claridad, ven la necesidad de unir esfuerzos y estrategias para diseñar e implementar acciones y políticas que permitan ofrecer y mantener una educación de calidad, disponible para todos y distribuida de manera justa y equitativa. Buscan así romper los determinismos sociales que se han instalado en el escenario educativo de nuestros países, los que –respondiendo en parte importante a las graves desigualdades sociales– mantienen en desventaja y con escaso acceso a las oportunidades disponibles en las sociedades a los sectores más pobres y grupos minoritarios en ellas.
La anhelada movilidad social, ofrecida desde los gobiernos y validada socialmente, se mantiene en espera de concretizarse para un importante número de hombres y mujeres latinoamericanos y caribeños.
Esta realidad, ha llevado a técnicos y políticos a mirar y analizar qué y cómo se está enseñando y por cierto, qué están aprendiendo los niños y niñas que cursan Educación Primaria en las escuelas de América
Latina y el Caribe. Y lo han hecho quizá de la manera más dura para los sistemas educativos nacionales: desde la evaluación y difusión del desempeño de los estudiantes, ejercicio que los expone a la mirada y crítica pública, pero que a la vez entrega elementos centrales y relevantes para ser reintegrados a la política y al campo educativo en todos sus niveles, estructuras, componentes y actores.
Para ello, en 1994 se crea el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) como una red de unidades de medición y evaluación de la calidad de los sistemas educativos de los
países de América Latina. Esta entidad, coordinada desde la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago), se constituyó desde su inicio en referente y marco regional de concertación y cooperación entre los países en el ámbito de la Evaluación en Educación. De igual manera, se convirtió en un importante espacio de apoyo profesional para la formación y capacitación de los equipos técnicos de los sistemas de medición y evaluación nacionales.