Introducción
Gatito no para un segundo: salta de un lado a otro, corre por toda la casa y hoy hasta volcó su taza. ¡es tan chiquito que solo quiere jugar! Pero mamá y papá están muy cansados y necesitan descansar. Cuando parece que la paciencia se acaba y nada tiene solución, llega una ayuda muy especial que hará que los michini aprendan que los gritos nunca son una buena opción.
Escuchar, dialogar, cuidar
Acompañar el crecimiento de niñas y niños implica reflexionar sobre las prácticas de crianza y crear espacios de diálogo, confianza y aprendizaje en los que se respete el derecho que tienen a ser criados en un entorno afectuoso y de buenos tratos. Ello requiere pensar formas de establecer límites, decir las cosas y modificar conductas no deseadas a través del respeto y el trato amoroso, sin recurrir a gritos, amenazas, castigos o golpes.
El cuento “La familia Michini” permite abrir un espacio de diálogo en el cual, a partir de la lectura o narración compartida se generen preguntas y reflexiones en torno a la importancia de escucharse, decirse las cosas de manera amable, compartir lo que nos pasa y cómo nos sentimos.
¿De qué hablamos cuando hablamos de buen trato? Todas las niñas y los niños tienen derecho a ser tratados de manera respetuosa y amorosa y a ser protegidos contra la violencia cometida por cualquier persona relacionada con sus vidas, ya sean padres o madres, cuidadores, familiares, maestros, amigos, compañeros o extraños. No obstante, cuando la violencia se utiliza en la crianza, muchas veces no es reconocidas como tal e incluso es justificada y aceptada.
Muchas personas consideran que el castigo físico y la agresión verbal son necesarios para la educación de las niñas y los niños, como si esta fuera la única forma de mostrar autoridad o establecer límites como padres, madres o cuidadores. GUÍA DE LECTURA PARA MADRES, PADRES, CUIDADORES. Sin embargo, distintas prácticas recurrentes asociadas a la crianza, como la desvalorización, el grito, el chirlo o el golpe, son formas de ejercer violencia contra las niñas y los niños.
Es importante entender que esas prácticas muchas veces representan el desborde de la persona adulta ante una situación que la supera; otras veces se las justifica como formas de vincularse y criar a niñas y niños. Esas acciones asustan y entristecen. Además, tienen consecuencias negativas a corto, mediano y largo plazo. Afectan la salud física y emocional, el desarrollo cognitivo y la autoestima, y debilitan los vínculos. Si consideramos los malos tratos como algo natural en la crianza no lograremos construir entornos seguros, protectores y libres de violencia para las niñas y los niños.
Algunas sugerencias para conversar sobre el cuento “La familia Michini” Después de leer el cuento se puede conversar con chicas y chicos a partir de preguntas tales como:
- ¿Qué pasaba con el gatito de esta familia?
- ¿Cómo se portaba en su casa?
- ¿Algunas veces te pasa como al gatito?
- ¿Qué cosas enojan a tu mamá, papá o las personas grandes de tu familia?
- ¿Qué hacen o dicen tu mamá o tu papá o las personas que te cuidan cuando se enojan con vos?
- ¿Cómo te sentís cuando se enojan con vos? ¿Qué es lo que menos te gusta de esas situaciones?
- ¿Qué hizo la abuela del gatito para mejorar las cosas? ¿Qué es lo que más te gusta de vivir con tu familia?
- ¿Qué palabras cariñosas o lindas te gusta que te digan? Y a vos, ¿cuáles te gusta decirles a tu mamá, papá o a las personas grandes que viven con vos?
En familia, ¿se animan a hacer una lista de palabras y gestos cariñosos que a todos y todas les gusta recibir o decir? Pueden hacer un cartel o un dibujo con ideas que los ayuden cuando están enojados o nerviosos. Por ejemplo, descansar un rato como propuso la abuela del gatito. ¿Qué otras cosas pueden hacer? Además de estas preguntas y la lectura del cuento, se puede buscar algún momento del día para conversar con las niñas y los niños sobre sus comportamientos habituales y sobre sus sentimientos, deseos, miedos. También puede hacerse a través del juego. Estos espacios pueden ayudar a las personas adultas a saber lo que les está pasando y a las niñas y los niños a ponerlo en palabras.
El compromiso de UNICEF y de Filbita con esta colección es llegar a las niñas, niños y a sus familias con historias que los conmuevan y los inviten a pensar, para que esos derechos, sus derechos, no sean solo parte de la ficción.
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