En América Latina la cuestión docente ha ocupado un lugar relevante en la agenda pública. Desde el año 2010, la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe, impulsa la Estrategia Regional de Docentes, a través de la cual produce conocimiento para fortalecer las capacidades de los Estados en la toma de decisiones.
El objetivo de desarrollo sostenible N° 4 de la Agenda 2030, insta a los Estados a “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. Entre sus metas establece “aumentar considerablemente la oferta de docentes calificados, incluso mediante la cooperación internacional para la formación de docentes en los países en desarrollo, especialmente los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo”.
En la región latinoamericana y el Caribe existen aproximadamente 6.4 millones de profesores para la educación primaria y secundaria. La mayor cantidad de docentes se concentra en el nivel primario, alrededor de 2.9 millones. La distribución territorial de los docentes varía considerablemente en cada país. En general, los docentes mayores y con más experiencia se concentran en las zonas urbanas, mientras que los más jóvenes con menos experiencia trabajan en zonas remotas o rurales (OREALC, 2013).
En el 2008, aproximadamente el 74,6 % de los docentes cumplía con