En los diagnósticos que realizan los estados, presentes en sus diversos documentos de planificación, se hace mención a cierta histórica consideración de la EFTP como una educación de menor prestigio y calidad, casi marginal, pues se trataría de una opción para quienes no lograron ingresar a la educación universitaria. En el mismo sentido, aparece una sobrerrepresentación de los varones de los sectores desfavorecidos como el segmento que mayormente acude a este tipo de educación.
Actualmente, en sintonía con las aspiraciones de transformar la matriz productiva, en varios países se ha comenzado a dar cuenta de la necesidad de transformar la educación técnico profesional y, por lo tanto, el propósito es revalorizarla, adaptarla al contexto, promoverla y desarrollar las condiciones e infraestructura que permitan mejorar su oferta.
De este modo, la educación técnico profesional es reconocida, en gran parte de los documentos de planificación, como un factor relevante para el desarrollo de los países, en tanto aumenta la competitividad y favorece el desarrollo de la estructura productiva. Su rol central es la formación para el trabajo y la mejora de capacidades, en un contexto donde cada vez más resulta fundamental la articulación entre el sistema educativo y el mercado de trabajo.
Para lograrlo, los países se refieren a la apertura de ramas relacionadas con las actividades que demanda el mercado (tales como informática, robótica, servicios relacionados con la gastronomía y el turismo, alimentos, biocombustibles), que se suman a las ofertas tradicionales de electrónica, mecánica, construcción, agropecuaria y artísticas.
Los desafíos que se proponen consisten en: desarrollar una oferta integrada y articulada de educación técnico profesional en los distintos niveles, mejorando la calidad y facilitando la trayectoria educativa de un nivel a otro; fomentar y promover la EFTP para aumentar la matrícula; mejorar la oferta y adecuarla a los contextos regionales y al desarrollo productivo de cada país.
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