En América Latina, al mediar la década de 2010, la primera infancia estaba conformada aproximadamente por 93,1 millones de niños y niñas de entre 0 y 8 años. Este grupo representa al 15,3% de la población total de la región. La distribución por sexo es similar, en tanto no es así su concentración geográfica, que guarda estrecha relación con el volumen poblacional de cada país.
El 52,5% de los niños y niñas de 0 a 8 años reside en Brasil y México. Ambos países, junto con Argentina, Colombia, Perú y Venezuela, concentran más del 78,2% del total de este grupo poblacional (CEPALSTAT en línea).
Durante las últimas tres décadas, la primera infancia ha ganado terreno en el debate público y en las agendas de gobierno de cada país. Un hito dentro del proceso de visibilización de la situación y de las particularidades de los niños, niñas y adolescentes ha sido la ratificación, a inicios de la década de 1990, de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN). Se trata del tratado internacional al que más países han adherido. En efecto, un total de 193 países, incluidos los 19 que conforman la región latinoamericana, lo han ratificado. La CDN es el primer instrumento jurídico específico que concibe a los niños y las niñas como titulares de derechos y el primer tratado vinculante de nivel internacional que reúne en un único texto sus derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales.
La CDN convoca a los países a edificar un Sistema integral para la protección de los derechos de la primera infancia que sea capaz de garantizar el cumplimiento efectivo de los derechos de cada uno de los niños, niñas y adolescentes menores de 18 años. Reconocer a los niños y niñas como sujetos de derecho es, desde la perspectiva de la política pública, constituirlos como sujetos destinatarios de un flujo regulado, robusto y constante de bienes, servicios y transferencias que generen, al interactuar, las condiciones de posibilidad para la realización de cada uno de los derechos que los estados se comprometieron a garantizar.