Caprichos y Rabietas
La independencia del niño en sus primeros pasos es fascinante, situación que lo lleva a desear todo sin saber que es ese todo que desea. Las pataletas y rabietas son el marco de estados como patalear, gritar o llorar.
Estas situaciones pueden ser por dos causas : frustración o capricho. La frustración requiere de un manejo emocional comprensivo y de escucha para calmar al pequeño para buscar soluciones posibles al problema.
El capricho es parte de alimentar su ego y conseguir lograr un objetivo.
Debemos evitar ponerles mucha atención durante una rabieta, se debe dar un tiempo de reflexión e incorporación al grupo sin ceder a sus demandas caprichosas.
Los límites establecidos en el aula contribuyen a la elaboración del proceso de identidad y de socialización del individuo.
Los niños agresivos
Los niños se golpean, empujan o arañan, estas conductas se vuelven habituales. La docente ante una situación de agresión debe intervenir poniendo límites con palabras firmes y claras; el mensaje debe ser concreto para que el pequeño lo entienda.
La docente explica al niño que no ha debido hacerlo, que tendrá que disculparse con su compañero y explica las palabras que le deberá decir. Frenar las agresiones, diferenciarlas y mediar con la palabra, aun cuando el niño no comprenda claramente el significado de la disculpa, marca que este tipo de situaciones no son positivas y no deberían volver a repetirse.