Solemnidad del cuerpo y la sangre de Cristo.
La fiesta del Corpus, ahora llamada más exactamente “del Cuerpo y la Sangre de Cristo”, ha arraigado hondamente en el pueblo cristiano, desde que se introdujo en el Siglo XIII. La Eucaristía tiene dos dimensiones: su celebración (misa) y su prolongación, con la reserva del Pan eucarístico en el sagrario y la consiguiente veneración que le dedica la comunidad cristiana. La finalidad principal de la Eucaristía es su celebración y la comunión con el Cuerpo y Sangre de Cristo, que ha querido ser nuestro alimento para el camino de la vida.
Pero desde que la comunidad cristiana empezó a guardar el Pan eucarístico sobre todo para los enfermos y para el caso del viático, cosa que data ya desde los primeros siglos, fue haciéndose cada vez más coherente y natural que se rodeara el lugar de la reserva (ahora, el sagrario) de signos de fe y adoración. Es lo que subraya la fiesta de hoy, con un cierto paralelismo con la noche del Jueves Santo, en aquellas horas entrañables entre la misa vespertina y el comienzo del viernes.
Ahora bien, ¿será posible celebrar esta fiesta sin ahondar nuestra experiencia de amor fraterno, de caridad mutua y por lo tanto de solidaridad y convivencia? ¡De ninguna manera!, esta Solemnidad nos tiene que llevar definitivamente a entregarnos como Cristo entregó su Cuerpo y su Sangre, a reflexionar que debemos cambiar la vida y tomar conciencia que compartir es más que repartir lo que no sobre, es cambiar nuestra forma de pensar y de vivir hasta hacer posible una convivencia fraternal y solidaria.
Sólo así podremos testificar que ese Jesús que se nos da en un trozo de pan y en un poco de vino vive entre nosotros hasta el final de los tiempos.
Cabe destacar que en el pueblo de la Heroica Villa de Los Santos (Panamá) año tras año, conmemoran el tradicional Corpus Christi, de manera religiosa y folclórica, a través de presentaciones de danzas, tradiciones y costumbres, se recuerda la institución de la Eucaristía, siendo el Cuerpo y la Sangre de Cristo, entremezclados con la fiesta pagana representando por diferentes danzas entre las que se destacan la Montezuma española y la Montezuma cabezona, el gran diablo o diablitos limpios, donde el diablo mayor le pide permiso al ángel para poder entrar al templo, luego el permiso se lo otorga el jerarca de la iglesia de la zona, seguidamente entran las demás danzas como la del torito guapo, la danza española , las enanas los diáblicos sucios y el zaracundé entre otros.
Es una tradición del pueblo Santeño, a primeras horas de la mañana cuando inicia esta conmemoración del Corpus Cristi, preparar alfombras de flores, como una muestra para rendirle homenaje y venerar al Santísimo sacramento del altar.
Colaboración del Arsobispado de la Ciudad de Panamá, (OPAP)
Eunise Menese